¿Se puede vivir fuera de la dualidad?

Ciudad de México, 1 de diciembre de 2019.

Por Nidia Sánchez

Una mirada al espacio

Acostumbrados a pertenecer a una sociedad en la que todo debe de ser juzgado, o dicho de otra forma, expresarse con calificativos, en lugar de tratar de comprender al otro, nos ha conducido a la severidad, incluso con nosotros mismos.

A esto me refiero con vivir en la dualidad.

Las circunstancias o hechos no son ni buenos ni malos, simplemente son, sin embargo, es común aprobar o desaprobar cualquier evento a diario y emitir comentarios como: “hubiera sido mejor de tal o cual manera…”, pero resulta que es necesario partir de lo que se tiene y no del imaginario.

A veces es muy común tratar de resolver situaciones basados en construcciones que resultan castillos en el aire, o lo que es lo mismo, una forma de evadir la realidad, una desconexión consigo mismo.

Cuando miramos a los otros, sean de nuestra familia, amigos, personas en el trabajo, gente en la calle, podríamos comenzar por pensar que si se conducen de tal forma en sus vidas, es porque indudablemente no saben hacerlo de otra, o simplemente no quieren hacer otra cosa.

La vida nos resultaría sencilla de comprender y aceptar, saliendo de la dualidad, es decir, ir por la vida sin juzgar, por cierto, que, esto quita una pesada loza, porque los otros, sean personas o hechos, no podrán ser como nosotros quisiéramos que fueran, ya que es tanto como sentir que podemos controlar.

Un objeto sí lo podemos adquirir a nuestro gusto, las personas por el contrario, no, porque estamos hechos de una materia más compleja, sutil, y despertar la conciencia siempre es un trabajo con uno mismo.

El gran éxito de los líderes es porque aglutinan a personas que son compatibles con sus ideales, resulta más cómodo que otro sea el responsable de proyectos, piense, dirija y adoctrine.

La responsabilidad asusta todavía a muchos. Hay quienes prefieren que las situaciones pasen y dicen que se lo dejan al tiempo, pero hasta ahora no he visto que el tiempo resuelva algo.

Vivir fuera de la dualidad es posible, convertirnos en observadores permanentes, entender que hay una historia que acompaña a cada persona. La mejor forma de ayudar a este mundo es hacernos cargo de nosotros mismos, ser el rostro amable y persona cálida que esperamos de los otros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *