Para salir de la pobreza no basta trabajar y «echarle ganas» Análisis inicial de la ENIGH 2018

Ciudad de México, 11 de agosto de 2019.

Los 3.5 millones de hogares con menor ingreso perciben $2,351 al mes.

El ingreso promedio por trabajo es de $12 mil pesos al mes. 

Los más pobres ganan por su trabajo 1,500 pesos y los hogares con mayores ingresos: $39 mil pesos. La diferencia es de 25 a 1.

Más de 8 millones de hogares con bajos ingresos no reciben transferencias de programas gubernamentales

Los hogares de mayores ingresos reciben un monto superior de transferencias de programas gubernamentales que los hogares de menores ingresos

Muchas personas todavía afirman sin recato que las personas pobres son flojas y que no se esfuerzan lo suficiente. Suponen que viven de las «dádivas» del gobierno. Esta mentalidad es parte de la cultura de la discriminación que todavía tiene raíces profundas y millones de seguidores en nuestro país. Los datos la contradicen.

Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2018) del INEGI muestran con claridad que:

Los ingresos por trabajo no son suficientes para superar la pobreza. Se puede trabajar y ser pobre.  Alrededor del 70% de la población percibe un ingreso por trabajo por debajo de $12,327 al mes, que es el promedio nacional. Solo el 30% de quienes trabajan tienen ingresos superiores a ese monto.

La relación de desigualdad en el ingreso de los hogares es de 18 a 1, sin embargo en el mundo del trabajo es de 30 a 1, si se considera el total de hogares y de 25 a 1 si se considera únicamente a hogares que perciben ingresos por trabajo

Los programas gubernamentales si contribuyen a aliviar el muy bajo ingreso de trabajo de los hogares, sin embargo presentan múltiples problemas de exclusión y equidad: la mitad de los hogares en condiciones más extremas no reciben apoyos y el monto que reciben los hogares que si tienen transferencias de programas gubernamentales es mayor para los hogares de mayor ingreso. 

Desde la sociedad civil, reiteramos nuestras propuestas para lograr resultados frente a la desigualdad y la pobreza:

1. Transformar las estructuras del mundo del trabajo que generan pobreza, para crear mas empleos, con salario suficiente y acceso efectivo a la salud y seguridad social.

2. Transformar la dispersión, opacidad y clientelismo de la política social, para asumir el enfoque de derechos, y garantizar que lleguen a quienes más lo necesiten (progresividad), sin sesgos políticos y de manera efectiva, iniciando por el acceso efectivo a la salud.

Presentamos un primer análisis de los datos presentados ayer por INEGI y reiteramos la importancia de fortalecer la autonomía y rigurosidad técnica de CONEVAL.  

Estaremos atentos a la publicación de la nueva medición de la pobreza y emitiremos nuestro análisis una vez que CONEVAL presente sus cifras, conforme al mandato de la fracción C. del art. 26 de nuestra Constitución.

Ingreso líquido de los hogares más pobres. 

El 10% de los hogares de menor ingreso (decil I) perciben un ingreso líquido mensual de $2,351, en promedio. 

Son 3 millones 474 mil hogares que viven con $78 al día para familias. Este ingreso no considera el ingreso por «estimación del alquiler de la vivienda», dado que se trata de un ingreso imputado.

La mitad del ingreso de esos hogares más pobres proviene del trabajo (51%).

El 48% del ingreso líquido proviene de varios tipos de transferencias:

Apoyo de programas gubernamentales y becas (19%)

Donativos en efectivo de instituciones y hogares (10%) y en especie de otros hogares (10%) o de instituciones (2%)

Jubilación, pensiones e indemnizaciones del trabajo (4%)

Remesas del exterior (3%)

Figura 1. Fuente de ingresos de los hogares más pobres (Decil I = 10% con menores ingresos), 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2019). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018. 

Ingresos por trabajo 

El trabajo es la principal fuente de ingresos de los hogares mexicanos. Esto confirma que la magnitud y permanencia de la pobreza en nuestro país tiene como una de sus principales causas el bajo ingreso laboral.

El ingreso promedio por trabajo a nivel nacional es de $12,327 al mes, por hogar.  9 de cada 10 hogares reportan percepción de ingresos por trabajo (90%) .

En los hogares más pobres, el decil I, casi 8 de cada 10 hogares reportan ingresos por trabajo (78%). Esto es 12 puntos por debajo del promedio. Lo cual confirma que el desempleo es uno de los factores de pobreza.

Sin embargo, aún considerando únicamente a quienes sí tienen ingresos por trabajo, el panorama es muy grave.  Se confirma el escándalo de que haya gente que trabaje y no tenga lo suficiente para sobrevivir. El ingreso por trabajo para el decil I es de 1,503 pesos al mes.

Los siguientes «deciles» en la distribución del ingreso por trabajo no están mucho mejor. Hay que llegar al «decil 8» para pasar del promedio nacional (12,327 pesos). (Ver figura 2)

Figura 2. Ingresos por trabajo, según deciles de ingresos de los hogares, 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2019). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018.

Además, la desigualdad en los ingresos por trabajo es mayor. La diferencia es 30 a 1 entre el decil I y el decil X, si se considera al total de los hogares y de 25 a 1 si se considera únicamente a los hogares que perciben ingresos por trabajo. Esta brecha de desigualdad es mayor que el promedio general, cuya diferencia es de 18 a 1.

En resumen: La gran mayoría de los hogares trabajan y «le echan ganas» pero eso no resuelve la precariedad de su ingreso.

Distribución de los ingresos por transferencias

Muchas personas creen que «los pobres» viven de los programas del gobierno. Esto no es así.  

Aunque sería totalmente válido que quienes menos tienen recibieran mayores subsidios de recursos públicos, desafortunadamente no es así en la realidad. Las transferencias del gobierno representan únicamente 19% del ingreso de estos hogares (figura 1).

Las transferencias no tienen un efecto redistributivo fuerte. Todos los hogares, incluso los de mayores ingresos (Decil X) reciben también transferencias de programas gubernamentales. 

Aunque los montos tienen una tendencia descendiente, y se asignan menos subsidios a quienes más tienen mayor ingreso, los montos en los deciles más altos (al menos del 7 en adelante) resultan excesivos desde un enfoque redistributivo. (Figura 3). 

Si además se suman las transferencias por «becas provenientes del gobierno e instituciones», el efecto redistributivo es aún menor. En el rubro de becas, son los hogares de mayores ingresos los que se benefician de estas becas (Figura 3).

Figura 3. Monto total por hogar de transferencias de programas gubernamentales y de becas  por deciles, 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2019). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018.

El gran problema con las transferencias, es que no llegan a todos los hogares pobres. Únicamente el 56% de los hogares del decil I reciben transferencias gubernamentales.  Y el 42% del decil II, que también se ubica con ingreso insuficiente para la canasta alimentaria. (Figura 4)

Es válido considerar que la gran mayoría de estos dos deciles se ubican en una condición extrema de vulnerabilidad por su ingreso. Se les puede considerar en «pobreza alimentaria».

Esto quiere decir que al menos la mitad de los hogares más pobres no reciben transferencias gubernamentales. 

Figura 4. Porcentaje de hogares con transferencias de programas gubernamentales, por deciles de ingreso, 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2019). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018.

La equidad de las transferencias de programas gubernamentales tiene serios problemas.  Más de 8.2 millones ubicados en los primeros cuatro niveles del ingreso (deciles I a IV) no reciben programas gubernamentales.

La equidad también falla porque los montos de subsidios para los hogares que reciben transferencias de programas gubernamentales, son muy similares y en todo caso, son mayores para los hogares de mayor ingreso, lo cual es contrario a toda lógica redistributiva y de equidad. (Figura 5)

Figura 5. Monto de transferencias de programas gubernamentales por hogar, por deciles de ingreso.

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2019). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018.

Próximos pasos 

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es una iniciativa de la sociedad civil, creada en mayo de 2015 con el respaldo de más de 60 organizaciones civiles de todo el país.

Recientemente ha iniciado un «Observatorio de Trabajo Digno» para visibilizar las condiciones del mundo del trabajo que generan desigualdad y pobreza y para promover cambios que permitan avanzar en el ejercicio del derecho al trabajo para todas las personas. 

Los datos de la ENIGH 2018 confirman el análisis del Observatorio Trabajo Digno y la validez de nuestras propuestas para mejorar los ingresos y el acceso efectivo a la salud de quienes trabajan. Porque #QuienTrabajaNoDebeSerPobre

Una vez que CONEVAL presente la nueva medición de la pobreza, el próximo 5 de agosto, daremos a conocer nuevos análisis, esperando que esta institución mantenga su credibilidad basada en la autonomía, la transparencia y la capacidad técnica.

www.frentealapobreza.mx FB: Acción Ciudadana Frente a la Pobreza

Tw: @Frenteapobreza

Majo Sandra, majo.sendra@libreexpresionmx.com

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