El punto sobre la i

Arturo Damm

“El capitalismo no les gusta a muchos. Pero el socialismo no funciona para nadie”.

Víctor H. Becerra

Comencemos, para entendernos, por definir los términos involucrados en la frase de Becerra (definiciones que son las mías, no las de Becerra, por más que puedan coincidir).

Por capitalismo entiendo el sistema económico basado en la libertad individual y la propiedad privada de los agentes económicos. En primer lugar, libertad individual para producir, ofrecer y vender bienes y servicios (emprender), y propiedad privada sobre los medios de producción necesarios para poder emprender (producir, ofrecer y vender satisfactores). En segundo lugar, libertad individual para demandar, comprar y consumir satisfactores (disponer de bienes y servicios), y propiedad privada sobre el ingreso indispensable para poder disponer de bienes y servicios (demandar, comprar y consumir satisfactores).

Que el capitalismo sea el sistema económico basado en la libertad individual y la propiedad privada de los agentes económicos quiere decir que existe un marco institucional que reconoce plenamente, define puntualmente y garantiza jurídicamente los derechos a la libertad individual y a la propiedad privada. Es este marco institucional el que define al capitalismo, al que también podríamos llamar, en el contexto de este artículo, economía de mercado.

Por socialismo entiendo lo contrario del capitalismo, un sistema económico no asentado en la libertad individual para decidir qué producir, ofrecer y vender, qué demandar, comprar y consumir, sino en la planificación gubernamental de las actividades económicas de los particulares, desde la producción hasta el consumo; no sustentado en la propiedad privada de los medios de producción y los ingresos, sino en la propiedad gubernamental, tanto de los medios de producción, como de los ingresos.

Que el socialismo sea el sistema económico basado en la planificación gubernamental de las actividades económicas de los particulares, y en la propiedad, también gubernamental, de los medios de producción y de los ingresos, quiere decir que hay un marco institucional que no reconoce plenamente, no define puntualmente, y no garantiza jurídicamente, los derechos de los agentes económicos a la libertad individual y a la propiedad privada. Es este marco institucional el que define al socialismo, al que también podríamos llamar, en el marco de este escrito, comunismo.

El marco institucional del socialismo, por no reconocer plenamente, no definir puntualmente, y no garantizar jurídicamente, los derechos de los agentes económicos a la libertad y a la propiedad, es injusto y, por ello, ineficaz, incapaz de producir más bienes y servicios, de crear más empleos, y de generar más ingresos de los que se producen, crean y generan en el capitalismo, lo cual quiere decir que la eficacia económica (capacidad para producir más y mejores satisfactores, crear más y mejores empleos, y generar más y mayores ingresos) depende de la justicia (reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente la libertad individual y la propiedad privada de los agentes económicos), algo que muchos no acaban de entender, comenzando por aquellos a quienes, lo que no les gusta del capitalismo, no es la libertad individual sino la propiedad privada, no habiendo entendido que la segunda es la condición de posibilidad del ejercicio de la primera, por lo que, sin la segunda, la primera resulta imposible. Son dos caras de la misma moneda.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.

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